Hace una semana murió Luis García Berlanga, uno de los mejores directores que ha dado nuestro cine y para mí, el rey del Imperio austrohúngaro.Versión española le rindió anoche un homenaje reponiendo “La vaquilla”. Es difícil escoger una de sus películas entre tanta obra maestra y aunque personalmente siento debilidad por Placido, me encantó volver a encontrarme con esta mordaz crítica a la guerra civil.
La historia transcurre en el frente de Aragón, en el que desde hace varios meses la contienda está demasiado tranquila. Los soldados republicanos deciden boicotear las fiestas de la virgen que se celebran en la zona nacional, por lo que se infiltran en territorio enemigo dispuestos a robarles la vaquilla.
En esta película, Berlanga vuelve a demostrar su genialidad dirigiendo obras corales y su maestría combinando el humor y la crítica. El director valenciano es capaz de transformar tu sonrisa en una mueca dolorosa, sin que apenas te dé tiempo a pestañear. Es divertida, pero también trágica, porque en ella se remarca el sinsentido de una guerra capaz de enfrentar a hermanos y a familiares, que por culpa del azar lucharon en bandos opuestos.
Me gusta el cine en blanco y negro de Berlanga, me encantan sus guiones y no me canso de jugar en cada película suya a encontrar “el imperio austrohúngaro”, pero lo que más voy a echar de menos es su mirada crítica.
No me gusta hablar del final de las películas, pero en esta ocasión haré una excepción, el final de La vaquilla es simplemente genial, como Luis.
Las obras de los genios nunca mueren
ResponderEliminarTu lo comentas, es muy difícil escojer una película entre tanta obra maestra... es que hay personas que todo lo que tocan se vuelve arte... y este hombre es una de ellas...
ResponderEliminarYo, curiosamente, no conocía la anécdota de que casi siempre en sus películas se citaba esa palabra, astro-húngaro... hasta los genios tienen sus manías... yo creo que los que más las tienen... pero se les perdona por su genialidad astro-húngara, española, o del origen que sea.